Todos recordamos los cuentos de nuestra infancia. El zapato le calza a la cenicienta, la rana se convierte en príncipe, a la bella durmiente la despiertan con un beso... érase una vez y vivieron felices para siempre.
El problema es que los cuentos no se hacen realidad. A quien inventó eso de "y vivieron felices", habría que darle una paliza.

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