Lo mejor que nos podría pasar es que las relaciones sentimentales viniesen con fecha de caducidad, como los yogures, así sabríamos de antemano cual es la fecha del final y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas ni discusiones. Nos dedicaríamos a disfrutar cada momento, hasta la última décima de segundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario